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NUTRICIÓN

"El 60% del cerebro es grasa": la guía definitiva para alimentar tu mente según una experta en nutrición funcional

El cerebro está compuesto en un 60% por grasa. La nutricionista Elena Garrido explica qué alimentos ayudan a mantener la energía cerebral y prevenir la neuroinflamación

En esencia, el cerebro nos "engaña" para crear una experiencia de sabor unificada y coherente.

En esencia, el cerebro nos "engaña" para crear una experiencia de sabor unificada y coherente. / Crédito: Monstera Production en Pexels.

Andrea San Martín

Andrea San Martín

Madrid

El cerebro humano es el órgano más complejo del cuerpo, y también uno de los que más energía consume. Según la nutricionista Elena Garrido, "el 60% de nuestro cerebro es grasa", y de ahí la importancia de incorporar grasas saludables en la dieta. "Alimentos como el omega 3, las semillas de lino y chía, los frutos secos o el aceite de oliva virgen extra son aliados perfectos para nutrirlo", explica. Estas grasas ayudan a mantener las membranas neuronales flexibles, facilitan la comunicación entre neuronas y reducen la neuroinflamación.

Elena Garrido, nutricionista.

Elena Garrido, nutricionista. / Carlos Ruiz B. K.

"Cuando nos damos un golpe en el dedo se nos hincha, se pone rojo y caliente. Con el cerebro pasa exactamente lo mismo, solo que no lo vemos", explica la autora del libro Tu cerebro está inflamado (Zenith). "La neuroinflamación es una inflamación en el cerebro que se activa para reparar tejidos dañados, pero como el cerebro no tiene receptores del dolor, no notamos si está inflamado o no", añade. Esa inflamación invisible puede tener consecuencias sobre el estado de ánimo, la concentración o la memoria. Por eso, según la experta, alimentar el cerebro correctamente es la mejor prevención.

Qué alimentos priorizar para cuidar el cerebro

  • Pescado azul: sardinas, caballa o salmón aportan omega 3, fundamental para la función cognitiva y el equilibrio emocional. Según Garrido, debemos evitar los ejemplares grandes por su contenido en mercurio.
  • Semillas de lino y chía: son una alternativa vegetal al omega 3 y, además, ricas en fibra. Ayudan a regular el tránsito intestinal y a proteger la microbiota.
  • Aceite de oliva virgen extra: "El aceite de oliva es maravilloso", subraya Garrido. Su contenido en polifenoles lo convierte en un potente antioxidante natural.
  • Frutos secos y aguacate: proporcionan energía estable, mejoran la memoria y aportan grasas monoinsaturadas protectoras del sistema nervioso.

El problema, según Garrido, es que la dieta moderna ha sustituido las grasas buenas por las malas. "El abuso de ultraprocesados, aceites refinados o azúcares provoca inflamación silenciosa", advierte. Ese desequilibrio afecta al rendimiento cognitivo y puede manifestarse en forma de niebla mental, fatiga, irritabilidad o falta de motivación.

Evita lo que inflama tu cerebro: comer para pensar mejor

No todo lo que comemos nutre al cerebro. Según la nutricionista, los ultraprocesados, azúcares refinados y grasas trans son los principales enemigos de la energía cerebral. "Estos alimentos potencian la inflamación, alteran los neurotransmisores y pueden provocar síntomas como niebla mental, cansancio o ansiedad", añade. Cuidar la alimentación no solo repercute en el cuerpo, sino también en la mente. Un cerebro bien nutrido mejora el estado de ánimo, la concentración y la memoria. Como resume Garrido: "Lo que comemos determina cómo pensamos y cómo nos sentimos".

Más allá de los alimentos, la nutricionista insiste en el ritmo y la forma de comer. "Dejar descansar al sistema digestivo entre comidas permite que el cuerpo limpie toxinas y repare tejidos. No se trata de pasar hambre, sino de dar espacio al cuerpo para recuperarse".