La clave del origen del universo que esconde Sagitario A*, el agujero negro de la Vía Láctea

  • 'Es el pegamento que mantiene unida nuestra galaxia', asegura uno de los científicos implicados en su estudio

  • Tiene un tamaño de cuatro millones de soles y está a 27.000 años luz del planeta Tierra

Imagen del agujero negro Sagitario A*, en el centro de la Vía Láctea. EFE EHT

Imagen del agujero negro Sagitario A*, en el centro de la Vía Láctea. EFE EHT

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En el centro de la Vía Láctea, un anillo de fuego rodea el oscuro corazón de nuestra galaxia. Lo que durante años solo fueron suposiciones acerca de qué era lo que atraía y desviaba la trayectoria de los cuerpos celestes que entraban en su órbita, ayer fue una realidad. Por primera vez en la historia se pudo ver, o, al menos, intuir, la apariencia de Sagitario A*, el agujero negro conocido más cercano al planeta Tierra. Un objeto con un campo gravitacional tal que ni siquiera las partículas de luz pueden escapar de él y en el que podría encontrarse la clave del origen del universo

Para verlo, el equipo de científicos al frente del proyecto se ha servido del Event Horizon Telescope (EHT, por sus siglas en inglés), un conjunto de ocho telescopios milimétricos de alta precisión ubicados por todo el mundo: México, Chile, Arizona, el Polo Sur… y, también, Sierra Nevada, España, que aloja la representación europea. La potencia conjunta del EHT es tal que si se pudiese mirar en línea recta y sin obstáculos desde Madrid se podría leer con total claridad lo que pone en una moneda de 10 céntimos tirada en el suelo de Moscú, es decir, a 3.500 kilómetros de distancia. Los alrededor de 300 científicos que lo utilizan, sin embargo, están más interesados por lo que sucede un poco más lejos.

Concretamente, en este caso han decidido estudiar el secreto que esconde el interior de un anillo de fuego a 27.000 años luz del planeta Tierra. Nadie sabe cómo se forman los agujeros negros, pero el equipo que está trabajando en el proyecto, formado por expertos de todo el mundo, tiene la hipótesis de que son reliquias del Big Bang que dieron origen a todo lo que conocemos. Sagitario A*, en concreto, podría ser uno de los principales responsables de que la vida en nuestro planeta siga siendo posible.

“Este agujero negro es el pegamento que mantiene unida nuestra galaxia”, apunta el doctor Ziri Younsi del University College de Londres, uno de los científicos involucrados en el proyecto. “Lo que vemos en la imagen se parece a un anillo de fuego que encaja perfectamente con las predicciones que llevó a cabo Einstein. Es de vital importancia para que podamos entender cómo se formó la Vía Láctea”.

Estos 300 científicos de todo el mundo fueron, más o menos, los mismos que en 2019 consiguieron la primera imagen de un agujero negro al que bautizaron como M87. Una mole con una masa equivalente a 6.500 millones de soles que puso más fácil la toma de una fotografía, pues el gas que la rodea tarda días, o incluso semanas, en orbitar a su alrededor.

En el caso de Sagitario A*, apenas es cuatro millones de veces mayor que el Sol. “En este caso el gas apenas tarda unos minutos en completar la órbita, lo que hace que el anillo que lo rodea sea mucho más brillante. Tomar una fotografía clara era tan difícil como fotografiar a un cachorrillo intentando morderse la cola”, asegura Chi-kwan, científico de la Universidad de Arizona.

Younsi, por su parte, espera que saber más de los agujeros negros ayude a acabar con la fama que tienen de devoradores de galaxias: “No se limitan a matar y a destruir. Son responsables de mantener las cosas en su sitio, pues sin ellos no existiría el universo tal y como lo conocemos”.

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