Opinión

Cuerva (Cepyme) presenta su candidatura a presidir CEOE

Cuerva defiende a las pequeñas empresas que sufren las decisiones de la política gubernamental, a Cepyme frente a Conpymes y se postula de cara a la carrera sucesoria de Garamendi

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Antonio Garamendi, CEOE, y Gerardo Cuervas, CEPYME.

Antonio Garamendi, CEOE, y Gerardo Cuervas, CEPYME. / José Luis Roca

 El impacto empresarial de la semana lo ha protagonizado, sin duda, Gerardo Cuerva. El presidente de Cepyme aprovechó la Asamblea Anual de la organización para defender con vehemencia la libertad de empresa y proclamar su hartazgo contra la “situación de ataque” del Gobierno de Pedro Sánchez. No solo criticó su “injerencia”, “hostigamiento” e “intervencionismo”, sino que aseguró que “adopta tesis comunistas”. Cuerva, desde luego, escenificó su rechazo frontal a Sánchez y elaboró una declaración de guerra total que contrastó, en ese mismo escenario, con las llamadas a la moderación del presidente de CEOE, digamos que la hermana mayor de Cepyme. Antonio Garamendi, a quien los presentes advirtieron cierta incomodidad (hay quien habla directamente de enfado) con el tono de Cuerva, está precisamente ahora tratando de tender puentes con una ministra de Trabajo que transforma el diálogo en monólogo, por ejemplo en la reducción de la jornada laboral, y con la que muchos en las organizaciones empresariales, al máximo nivel, defienden que no hay que pactar nada.

Pero lo de Cuerva, justificado en buena parte porque al final son las pymes, casi el 99% de las empresas de España, las que sufren las decisiones de la política gubernamental, tiene dos lecturas más.

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La primera hay que verla como una defensa del territorio Cepyme. El Gobierno ha impulsado, de forma más o menos sutil, que una organización como Conpymes, que también representa a autónomos y pymes y compite por tanto con Cepyme, se convierta en un interlocutor social de primer nivel. De hecho, Conpyme se ha ofrecido a negociar con Trabajo la reducción de la jornada laboral tras las reticencias de CEOE. Y ahí Cuerva sabe que debe defender la posición de su organización, aunque sea a costa de distanciarse de Garamendi. No puede perder poder.

La segunda es más interna. En determinados círculos se da por hecho que Cuerva aspira al sillón de CEOE que ocupa Garamendi. Y estos círculos no dudan en afirmar que el acto del día 3 fue una presentación oficiosa de la candidatura de Cuerva a una carrera que debería culminar en octubre/ noviembre de 2026 y en la que participan, por ahora, dos candidatos. Uno, autoproclamado: Salvador Navarro, vicepresidente, como Cuerva de CEOE y líder de la patronal en Valencia. Otro, que ha preparado ya su terreno: el mismísimo Garamendi, una de cuyas primeras decisiones al empezar su segunda legislatura en CEOE fue eliminar el límite de dos mandatos de cuatro años que estaba en vigor. A falta de sorpresas o nuevos candidatos este es el terreno de juego que se abre ahora.