Estudio de 'Nature'

El teletrabajo reduce drásticamente el número de empleados que renuncian a su puesto

Un estudio de la revista 'Nature' demuestra que el trabajo a distancia ni perjudica la productividad de la plantilla, ni frena las promociones profesionales

Un hombre teletraba desde un domicilio.

Un hombre teletraba desde un domicilio. / JORDI OTIX

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Gabriel Ubieto

El teletrabajo, practicado con moderación, no perjudica la productividad de los empleados ni frena su capacidad de promocionar dentro de la empresa. Su principal efecto positivo es mejorar la satisfacción de quien lo practica y, en consecuencia, reducir drásticamente el número de trabajadores que cada año renuncian voluntariamente a su puesto y abandonan la compañía. Lo que supone un coste sustancial para las empresas, que ofreciendo trabajar desde casa un par de días a la semana se pueden ahorran a final del ejercicio sumas considerables.

Estas son las principales conclusiones a las que ha llegado un estudio publicado en la revista 'Nature', bajo el título 'Hybrid working from home improves retention without damaging performance' y que desmiente, con datos y una metodología sólida, una serie de tópicos y prejuicios que hasta ahora han rodeado el teletrabajo.

El experimento tuvo lugar en Trip.com, la tercera agencia de viajes más grande del mundo, con su sede central en Shangai y 35.000 empleados en nómina. Concretamente los investigadores partieron de una muestra de 1.612 personas, entre el equipo de ingenieros, financieros y comerciales, tanto por empleados de base como jefes de equipo y monitorizados entre 2021 y 2022.

El modelo que se testó fue de tres días de trabajo en la oficina y dos en casa. Los autores advierten de que las conclusiones del estudio pueden ser extrapolables a otras empresas similares, si bien no a otros modelos de teletrabajo, como, por ejemplo, cuatro días a distancia y uno en casa o una semana en casa y otra en la oficina. Y las evidencias que encontraron los investigadores desmienten algunas de las afirmaciones que han ido predicando algunos gurús económicos durante los últimos años. Como es el caso de Elon Musk, firme detractor del teletrabajo y un declarado "gran creyente de que la gente es más productiva cuando están cara a cara".

No lo demuestra así la investigación realizada durante dos años por Nicholas Bloom (Universidad de Stanford), Ruobing Han (Universidad de Hong Kong) y James Liang (Universidad de Pekín). El estudio mide la productividad por dos vías. Por un lado, las evaluaciones que periódicamente elaboran sobre los trabajadores sus jefes, compañeros y clientes."Las pruebas demostraron que el trabajo híbrido no afectó a las calificaciones de desempeño registradas durante los próximos dos años de revisiones", afirman los investigadores.

Por el otro, el análisis también utiliza las líneas de código escritas por el colectivo de informáticos. Donde no encontraron diferencias entre el volumen escrito por aquellos que pudieron teletrabajar dos días a la semana y los que tuvieron que ir cada día a la oficina.

"Si no me ven, no me ascenderán"

Otro de los temores que se ha asociado al teletrabajo es que merma las posibilidades de ascenso de quienes lo practican. El 'presentismo' es un mal que adolecen ciertas compañías y que explica, en parte, la prolongación -muchas veces inecesaria- de jornadas que es habitual en España, en comparación con el resto de la Europa occidental. Y si se mide por criterios objetivos, el experimento de Trip.com muestra que trabajar a distancia no debiere frenar las carreras profesionales.

"No vemos evidencia de una diferencia en las tasas de promoción entre la muestra y el grupo de control. Este es un resultado importante dada la evidencia de que el trabajo en remoto puede perjudicar el desarrollo y la promoción de los empleados", afirman los investigadores, que tampoco encontraron diferencias, en este sentido, entre los distintos rangos y grupos profesionales.

Freno a las renuncias

Uno de los grandes atractivos que los investigadores evidencian en relación con la práctica de un teletrabajo moderado es la mejora en la capacidad de retención de profesionales que da a las empresas. Algo especialmente relevante en un contexto, como el actual, en el que las compañías se quejan de la falta transversal de perfiles y la alta competencia por contratar a profesionales debidamente cualificados.

El estudio encontró que mientras solo el 2,7% de los teletrabajadores acababa renunciando voluntariamente a su empleo a final de año, en el caso de los no teletrabajadores dicho porcentaje se elevaba hasta un 7,2%.

La capacidad de retención de la empresas mejora porque la gente está más satisfecha con sus condiciones laborales. A todos los participantes del estudio, tanto los que teletrabajaron como los del grupo de control -que no lo hicieron- se les pedía que puntuaran su satisfacción con el empleo, con su vida, con el equilibrio que podían mantener entre ambas y si recomendarían sus actuales condiciones laborales a un amigo. En todas estas categorías la puntuación media registrada por los teletrabajadores superó a las del grupo que tenía que ir todos los días a la oficina. 

Mayor ahorro empresarial

Esa mayor satisfacción también repercute en las cuentas empresariales. Y es que encontrar y formar a un trabajador para ocupar una vacante es algo costoso. En el caso de Trip.com, cada reemplazo le costaba a la compañía unos 20.000 dólares, entre que busca al perfil, invierte en el proceso de selección y le da un tiempo de adaptación al nuevo contratado para coger el mismo ritmo productivo que su antecesor.

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Esto desmiente también el argumento que utiliza parte de las compañías para vetar el trabajo a distancia, en base a que les supone un mayor gasto. En este sentido, los investigadores cuantifican que las empresas se 'ahorran' por cada empleado que retienen el equivalente al 50% del salario anual de dicho empleado.

Por ejemplo, en una empresa de 100 trabajadores sin teletrabajo, les dimitirían siete a final de año. Lo que, partiendo de la base que esos siete empleados cobraban 30.000 euros brutos al año, a la empresa esas siete dimisiones le costarían unos 105.000 euros anuales. Si implantara el trabajo a distancia y redujera esas siete dimisiones a tres, el coste de reemplazos le bajaría a 45.000 euros. Con los 60.000 euros sobrantes podría costear el mantenimiento del trabajo a distancia y tener a la plantilla más satisfecha.