SELLO ARAGONÉS

La gran esfera de Las Vegas alumbra nuevos proyectos en Zaragoza

El icónico edificio, que se estrenó el pasado viernes, cuenta con una cubierta de 1,2 millones de luminarias led que se ha diseñado en la capital aragonesa

El arquitecto Miguel Fontgivell, que lidera el equipo técnico, ya piensa en crecer y reclutar más talento para afrontar otros desafíos

Simulación de cómo se vería la esfera en el ‘skyline’ de Zaragoza.

Simulación de cómo se vería la esfera en el ‘skyline’ de Zaragoza. / @DANIMARCOSFOTO

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Desde el pasado viernes ya lucen en todo su esplendor los 1,2 millones de luminarias led que recubren la gran esfera de Las Vegas, un mastodóntico proyecto que tiene sello aragonés. Del diseño de esta impactante pantalla, que ofrece una resolución 32 veces mayor que la mejor televisión de alta definición, se ha encargado un equipo formado por una veintena de profesionales que capitanea el arquitecto zaragozano Miguel Fontgivell. La repercusión de su obra ha sido tan descomunal como este icónico edificio, que se estrenó con un concierto de la banda irlandesa U2. Un espaldarazo para el estudio técnico que ha ideado este portento desde una oficina del centro de la capital aragonesa, donde ya piensan en crecer y reclutar más talento para afrontar los nuevos desafíos que se avecinan.

«El proyecto ha superado nuestras expectativas por su enorme impacto. Se ha viralizado mucho, no esperábamos algo así. Estamos abrumados pero muy contentos», asegura Fontgivell, quien se muestra convencido de que esto va a tener un efecto positivo sobre el estudio que dirige, donde se combinan las sinergías y el conocimiento de dos empresas, SACO Technologies y Oboria Digital. 

A raíz de este singular trabajo, que se culmina tras cinco años y medio de andadura, han empezado a germinar nuevas propuestas. «Se están moviendo cosas, proyectos de estas características, incluso de una magnitud más grande», reconoció el arquitecto, de 42 años.

Los reflejos de la sorprendente iluminación de la esfera de MSG o MSG Sphere llegan hasta Zaragoza, donde horas antes de la inauguración oficial del recinto de ocio –a las 5 de la madrugada del sábado, hora española– tuvo lugar un evento en la terraza del restaurante Aura para celebrar el acontecimiento. Allí se reunieron, además de diversos invitados, las cabezas pensantes que han estado vinculadas al proyecto, arquitectos, ingenieros e informáticos que han logrado llevar a buen puerto un encargo de enorme complejidad técnica y tecnológica. «Son la gente que de una manera o de otra han formado parte de la carrera que nos ha traído hasta aquí», subraya. 

En el acto se proyectó un vídeo sobre la construcción de la genuina obra arquitectónica y la trayectoria seguida por el equipo de Fontgivell en otros importantes proyectos. También se pudo ver «un trampantojo» de cómo quedaría la emblemática esfera en el perfil urbano (skyline) de Zaragoza, «un juego visual» para hacerse una idea de las dimensiones del complejo. Las cifras son deslumbrantes, con sus 113 metros de altura, los 150 de ancho y los 360 grados de visión. Se trata del edificio esférico más grande del mundo, con capacidad para 18.000 espectadores, dotado de la pantalla con más alta resolución que existe (19K x 13,5K). Todo ello con una inversión que ronda los 2.500 millones de euros.

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El estreno en Las Vegas no defraudó. «Fue espectacular, según lo que me trasmiten la gente del proyecto que ha estado ahí», señala el arquitecto, que no pudo asistir in situ a la puesta de largo de la infraestructura porque está a punto de ser padre de su segunda hija. 

Las emociones se entrecruzan en un despacho que promete alcanzar nuevos éxitos. Si de algo de se siente orgulloso Fontgivell es de que el foco mediático también haya dado voz y visibilidad al resto de jóvenes profesionales que le acompañan, con especial protagonismo femenino. Han demostrado que desde una ciudad como Zaragoza también se puede brillar en el mundo de la arquitectura con proyección global. «A veces supone un extra de esfuerzo, pero el retorno compensa con creces. Aquí hay talento y capacidad de sobras», concluye.