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Las claves de la guerra interna que ha acabado con la salida anticipada de Manuel Menéndez de la directiva de Unicaja

  • El ejecutivo percibirá un millón por su cese, que fue aprobado por unanimidad en el consejo y se hará efectivo cuando se nombre al nuevo consejero delegado

Manuel Menéndez.

Manuel Menéndez.

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La guerra de poder que se suscitó en Unicaja Banco desde su fusión con Liberbank en julio de 2021 ha terminado con el mandato del asturiano Manuel Menéndez (Ovanes, Salas, 1959), quien dejará de ser miembro del consejo de administración y consejero delegado en cuanto se designe a su sustituto.

La decisión se ha tomado, mediante un acuerdo, sin esperar a que Menéndez se sometiera al proceso de revaluación para renovar su mandato que, según los pactos de fusión, debía llevarse a efecto en julio a más tardar como condición para su continuidad, y que, en caso afirmativo, lo hubiese convertido en el primer ejecutivo del sexto grupo bancario del país por volumen de activos, con la asunción tanto de los poderes que ya ejercía como de los que tiene actualmente asignados el presidente (Manuel Azuaga) y de los que éste deberá prescindir antes de dos meses. El pacto supone que percibirá un millón de euros por causar baja.

La correlación de fuerzas en el seno del banco se había vuelto cada vez más adversa para el consejero delegado desde que en julio de 2021, nada más materializarse la absorción de Liberbank, se reabrieron las tensiones internas por la discrepancia de un amplio sector malagueño del banco con los términos del acuerdo de fusión pactado en diciembre de 2020 en tanto que dejaban abierta la posibilidad de que la dirección futura del grupo recayera en solitario sobre un ejecutivo procedente del banco asturiano, que era la menor de las dos entidades fusionadas. Estas diferencias ya estuvieron a punto de hacer fracasar el acuerdo en noviembre y diciembre de 2020, al igual que ya había ocurrido con el anterior intento de integración de ambos bancos y a la que se renunciaron en mayo de 2019.

Con la aritmética en contra y un consejo de administración mayoritariamente alineado con los grupos antagonistas a Menéndez desde los cambios y sucesivas dimisiones habidos en los últimos meses –lo que anticipaba una probable revaluación negativa–, el directivo asturiano y el resto del consejo alcanzaron un acuerdo por el que el primero renuncia a sus cargos por mutuo asentimiento. La propuesta alcanzada fue aceptada el jueves tarde por el patronato de la Fundación Bancaria Unicaja, mayor accionista del banco con el 30,23% de su capital, y convertido desde junio de 2022 en el principal actor de presión sobre Menéndez. Acto seguido, el consejo de administración del banco, reunido con carácter extraordinario, votó favorablemente los términos del acuerdo por "unanimidad", según un comunicado oficial, lo que implica que fue respaldado por el propio Menéndez, por el único representante de la Fundación Cajastur (Felipe Fernández, persona de la máxima confianza de Menéndez) y por el vocal del fondo inversor Oceanwood, David Vaamonde, quien antes de la fusión fue consejero de Liberbank.

Por parte andaluza contó con el asentimiento de los cuatro representantes de la Fundación Unicaja, el presidente del banco (el malagueño Manuel Azuaga) y el vocal designado por el grupo también malagueño Mayoral. También encontró la aceptación de los dos únicos consejeros independientes con que cuenta la entidad a la espera de que se cubran cuatro vacantes.

El proceso de selección y designación del nuevo consejero delegado se iniciará "de inmediato". En el sector se viene especulando desde hace semanas con la posible designación de alguno de los altos directivos del sector malagueño de Unicaja (caso de Isidro Rubiales, director general adjunto al presidente, y Pablo González, director general financiero) y también se ha conjeturado con un posible fichaje externo, en cuyo caso se han barajado, entre otras hipótesis, los nombres del ex director general de Caixabank Juan Antonio Alcaraz y del ex consejero delegado de Bankia José Sevilla.

La batalla interna

La guerra interna que ha concluido con el cese de Menéndez se remonta a los orígenes de la fusión. En los acuerdos del 29 de diciembre de 2020 se estableció un reparto de poder en los órganos de gobierno y en la cúspide del banco del 60% para el antiguo Unicaja y el 40% para Liberbank. También se determinó que cada uno de los dos bancos tendrían un alto ejecutivo con poderes: el malagueño Manuel Azuaga y el asturiano Manuel Menéndez. Hasta la fusión, el presidente de Unicaja (Azuaga) era el principal dirigente del grupo (el consejero delegado era una figura más secundaria) mientras que en Liberbank, y de acuerdo con el modelo de buen gobierno corporativo de origen anglosajón y por el que se inclina el Banco Central Europeo (BCE), el consejero delegado (Menéndez) asumía todas las facultades y el presidente cumplía funciones representativas. El BCE impuso por ello que Azuaga no pudiera seguir desempeñando funciones ejecutivas a partir de julio de 2023. Se dijo que Liberbank le ofreció el puesto de consejero delegado y que Menéndez estuvo dispuesto a quedarse con la presidencia. Pero esto no fue aceptado porque en Unicaja era la presidencia la que inspiraba la percepción de poder. El acuerdo estuvo a punto de fracasar. Si salió adelante fue porque el sector asturiano accedió a que Menéndez tuviese que ser revaluado a los dos años.

También fue determinante Braulio Medel, presidente de la Fundación Bancaria Unicaja y expresidente de Unicaja, porque con sus cuatro representantes en el consejo del banco hizo valer su poder para imponer el acuerdo. Medel siempre tuvo un buen entendimiento con Menéndez (como lo tuvo con el expresidente de Cajastur Ángel Fernández Noriega, a quien contrató para la caja malagueña en 1995) y esto contribuyó al gran malestar entre los cuadros directivos andaluces, que se resistían a ser gobernados en el futuro por un ejecutivo del banco absorbido y de menor tamaño. Que en algunas votaciones los representantes de la Fundación Unicaja se alinearan con el consejero delegado y no con el presidente malagueño alentó la tesis de que se había invertido la ecuación de canje pactada y que Liberbank se había hecho con el 60% del poder.

La guerra abierta y la campaña de desprestigio realizada contra Medel (reabriendo casos del pasado que ya había sido archivados años antes por la fiscalía y que lo volvieron a ser tras su reexamen) condujeron a la renuncia del presidente de la Fundación Unicaja, quien había precipitado previamente la reelección de sus representantes en el consejo del banco para blindar su influencia en la entidad. Con la sustitución de Medel por un exdirectivo de Unicaja, José Manuel Domínguez, y la reclamación de un puesto en el consejo del banco por el grupo malagueño Mayoral se desencadenó la danza de dimisiones de consejeros independientes, la destitución de dos ellos en la junta general de accionistas el pasado 29 de marzo y la sustitución de los cuatro consejeros de la Fundación Unicaja considerados afines a Menéndez.

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La posición del consejero delegado también se debilitó porque en los resultados del cuarto trimestre el sector malagueño exigió hacer una provisión extraordinaria de 50 millones por temor a un recesión, lo que redujo el beneficio, y porque el impuesto a la banca también mermó los del primer trimestre. Los sindicatos fueron muy críticos con Menéndez en la junta de marzo por el ambiente laboral, aunque los recursos humanos dependen del área de Azuaga.

Ahora la Fundación Cajastur (dueña del 6,56% del banco) queda con Felipe Fernández como único representante.

La menor subida entre los bancos

La acción de Unicaja Banca repuntó ayer en Bolsa el 1,68%, frente al 1,3% que se revalorizó el Ibex, del que la entidad entró a formar parte durante el doble mandato de Menéndez y Azuaga. Fue una subida en todo caso inferior al del resto de los bancos del índice, que se revalorización entre el 4,24% y el 2,22%. Evitar un mayor desgaste de la cotización con la guerra interna y los problemas de gobernanza fue una de las causas por las que Menéndez optó por renunciar.

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