Emprendimiento

Cambiar el mundo puede ser rentable

La doctora en Economía está absolutamente convencida de que el capitalismo se puede transformar "en un sistema más justo, más equitativo y más sostenible"

Maite Fibla, co-fundadora de Ship2B y Ship2B Ventures

Maite Fibla, co-fundadora de Ship2B y Ship2B Ventures / 'activos'

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Natàlia Ríos

Vivía a caballo entre la universidad, donde investigaba para su tesis doctoral, y el trabajo en el departamento de promoción económica de la Generalitat de Catalunya. Era el año 2008. Cayó en sus manos El poder de la locura, libro de Pamela Hartigan y John Elkington con el que comenzó a conocer empresas sociales rentables que estaban cambiando el mundo. La empresa social y la inversión de impacto en España eran entonces conceptos bastante desconocidos. En ese momento, Maite Fibla, cofundadora de Ship2B, empezó a ver el sistema económico y financiero desde otra perspectiva. La perspectiva de la transformación. 

Tiene un espíritu emprendedor que ha ido descubriendo con los años. Se dio cuenta de que el mundo académico se le quedaba corto. "Ha sido un viaje de autodescubrimiento. Hay personas que tienen muy claro desde pequeñas lo que quieren hacer. En mi caso, conocer con lo que me siento identificada ha sido un proceso".

El escritor Mark Twain -reflexiona Fibla- considera que hay dos momentos importantes en la vida: cuando naces y cuando descubres qué es lo que te mueve y qué legado quieres dejar. "A mí me gustaría contribuir a construir un mundo mejor". "Como doctora en Economía que soy -añade-, cada vez estoy más convencida de que el motor que nos puede ayudar a construir un mundo mejor es la inversión de impacto. Con ella podemos transformar el sistema capitalista y hacerlo más justo, más equitativo y más sostenible".

Fibla nació el 15 de febrero de 1981 en Sant Carles de la Ràpita, donde estudió hasta los 18 años. Se trasladó a Tarragona para cursar Administración y Dirección de Empresas (ADE) en la Universitat Rovira i Virgili (URV). "Los negocios me habían atraído siempre porque mi familia estaba muy vinculada al mundo empresarial".

Mientras estudiaba empezó a darse cuenta de que disfrutaba con todas aquellas asignaturas vinculadas a la macroeconomía y a entender cómo el contexto mundial influye en las decisiones empresariales. Decidió estudiar Economía y doctorarse con una tesis sobre los factores que mejoran la competitividad de las compañías, parte de la cual desarrolló en la universidad de Maastricht (Países Bajos).

"Entonces conocí a Xavier Pont, mi primera conexión real con este sector, y juntos empezamos a impulsar uno de los primeros programas de emprendeduría de impacto en España", recuerda. Pronto se dieron cuenta de que no era suficiente, que si realmente querían transformar el sistema debían conseguir que diferentes agentes políticos y económicos se sumaran al movimiento. "Necesitábamos sumarlos a nuestro objetivo". Fue entonces cuando, para dar a conocer la inversión de impacto en España, en 2013, crearon la fundación Ship2B, a la que se unió también Clara Navarro. "Creamos un patronato con personas de referencia del mundo financiero, empresarial, emprendedor y social" con el objetivo de impulsar la inversión de impacto.

55 millones en ‘start-ups’

Siete años más tarde, en 2020, pusieron en marcha Ship2B Ventures, una firma de Venture Capital que gestiona más de 55 millones de euros para invertir en start-ups de alto impacto social y medioambiental. "De esta manera, conseguimos poner en contacto a diferentes personas que buscan dar respuesta a problemas diversos, creamos un ecosistema de relaciones transformador", argumenta. Ya han invertido en más de 30 start-ups, como Qida, Rosita Health y Dental Residency, que han levantado más de 67 millones de euros en diferentes rondas de financiación.

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Tradicionalmente se asociaba la inversión de impacto con la filantropía. "En los últimos años se ha demostrado que puede ofrecer retornos económicos de mercado y esto abre el abanico a inversores privados". Fibla detalla que por eso en sus fondos se ha creado un mix con diferentes perfiles: "Inversores públicos, tanto españoles como internacionales; grandes fundaciones; inversores institucionales privados como Repsol y Banc Sabadell, y familias empresarias, que han construido su patrimonio y que quieren apostar por esta nueva generación de emprendedores; por último, pero muy importante, también, emprendedores referentes de éxito en España como los fundadores de HolaLuz, los de Privalia, Oscar Pier de Glovo, emprendedores de SocialCar, etcétera. Hemos creado un ecosistema de emprendedores muy interesante".

Habla de su trabajo como "su hobby principal, su propósito de vida", y reconoce que es un poco workadicta, pero aun así intenta equilibrar el tiempo que dedica a construir un mundo mejor con el tiempo para ella y su familia. Busca siempre media hora al día para practicar deporte y/o leer. Los tres últimos libros que ha leído son la biografía de Nelson Mandela; Plántate, de Josep Santacreu, y Cómo ser un estoico. 

Inversión de impacto no es RSC

La inversión de impacto es aquella que se hace en empresas cuyo principal objetivo no es solo conseguir un retorno financiero o económico, también contribuir de forma activa a dar respuesta a algún problema social o medioambiental y medirlo. De hecho, uno de los aspectos más importantes es poder medir el impacto que tiene. Se crea un modelo de negocio para dar respuesta a un problema social específico. En cambio, matiza Maite Fibla, cuando se habla de inversión en responsabilidad social corporativa (RSC), se hace referencia a compañías que tienen un modelo de negocio propio e "intentan desarrollarlo con el mínimo de impactos negativos y con muchos positivos". Es decir, la diferencia es "si se pone el foco en el medio o en el fin, en qué hago -inversión de impacto- o en cómo lo hago -inversión RSG-".