Elena Grau, CEO y fundadora de EG Active Cosmetics y de Ilos Luxury

Una ingeniera de cosmética de lujo

Elena Grau, CEO y fundadora de EG Active Cosmetics y de Ilos Luxury 

Elena Grau, CEO y fundadora de EG Active Cosmetics y de Ilos Luxury  / Activos

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Natàlia Ríos

Quiso romper con el techo de cristal que sentía en el grupo Puig -esa barrera invisible, que dificulta que las mujeres, a pesar de tener la misma cualificación y méritos que sus compañeros, accedan a los altos puestos de poder de las organizaciones-, y después de doce años de carrera en la multinacional española, Elena Grau decidió establecerse por su cuenta.

Era el año 2007, justo cuando se producía la crisis financiera que había desatado la burbuja inmobiliaria. Rompió su vínculo con Puig y fundó EG Active Cosmetics, para desarrollar principios activos que comercializa a otras empresas, con la que ya factura más de 1,5 millones de euros. Catorce años después, con otra crisis económica de por medio, la de la guerra rusa, y la generada por el precio de la energía y las materias primas, Grau ha lanzado su propia línea de cosméticos de lujo, que elabora con activos de última generación extraídos del olivo.

Ahora, defiende que no hay diferencia de género cuando se es empresaria, "puedes hacer tu equipo, tomas tus riesgos y aguantas tus deudas, no hay diferencia entre hombres y mujeres, las prioridades las marcas tú". En cambio, "es mucho más complicado ser directiva en una gran compañía donde existen techos de cristal y donde compatibilizar vida laboral y familiar es muy complejo si se quiere avanzar". 

Ordenada y estructurada

Nacida en Barcelona, en julio de 1967, Elena Grau ya se imaginaba de pequeña "en medio de El Corte Inglés organizándolo todo". Su padre le aseguró que si era capaz de estudiar una ingeniería y después hacer un máster "tendría una formación estupenda" para hacer lo que se propusiera dentro del mundo empresarial. "En las ingenierías te forjan una mente ordenada y estructurada, y cuando acabé la carrera hice un máster en IESE, donde aprendí de todo y me divertí muchísimo".

"Los consumidores con dinero pueden mirar y comparar. Uno tiene que estar dispuesto a que le evalúen. Hay que hacer las cosas bien y calcular si se va a poder aguantar un crecimiento lento"

Cuando salió de IESE tuvo varias propuestas de trabajo. Una de ellas del grupo Puig, donde ya había estado en verano. Acabó aceptando el puesto "porque, aunque hasta la fecha, Puig estaba centrado en la perfumería, ya empezaron a hablar de diversificar líneas de producto". Al poco de llegar lanzó la gama Avena Kinesia, a la que le siguieron nuevos proyectos cosméticos como los de Vitalité y Vitesse. "No hubiera aprendido a crear producto si no hubiera pasado por Puig. Era responsable de todas las decisiones. Aprendí muchísimo. Es una gran empresa".

Para desconectar de sus responsabilidades, Grau practica Tai Chi desde hace más de 20 años, disfruta cocinando y es una apasionada del arte. De hecho, cuando finalizó su ingeniería industrial en la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC) decidió estudiar Historia del Arte. "Cuando terminé me di cuenta de que me faltaba mucha cultura". Y ha utilizado lo que aprendió para diseñar el packaging de su nueva línea de productos de lujo.

Pasión por crear

EG Active Cosmetics desarrolla principios activos cosméticos, "aquello que entra en la piel y hace que una crema sea realmente antimanchas o antiarrugas, por ejemplo". Durante estos años, ha estado estudiando las biomoléculas del olivo.

"España produce más del 50% del aceite de oliva mundial, lo que genera importantes cantidades de residuos, toda la parte acuosa y sólida, que están llenas de biomoléculas muy interesantes. Empezamos a estudiarlas -explica- y, con los años, nos hemos convertido en expertos".

En este proceso de investigación, fusionó esas biomoléculas que conocía tan bien con una base de aceite que multiplicó sus efectos. "Fue cuando fui consciente de que tenía en mis manos un cosmético final y decidimos lanzar la línea Ilos Cosmetics", asegura la empresaria catalana.

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Los nuevos productos se pueden comprar on line desde mayo del año pasado, también en diversos centros estéticos y en algunas perfumerías como las de la cadena Júlia o Nadia. En estos primeros meses de funcionamiento, el volumen de negocio de esta división se sitúa en los 70.000 euros, cifra que prevé triplicar en 2023. "Vamos poco a poco; a medida que la gente lo prueba, vamos creciendo". Y es que, según indica Grau, "hacer un producto de lujo es una apuesta difícil porque es un proceso lento. Los consumidores con dinero pueden mirar y comparar. Uno tiene que estar dispuesto a que le evalúen y le vayan conociendo. Hay que hacer las cosas bien y calcular si se va a poder aguantar ese tiempo de crecimiento lento".

La viabilidad del proyecto pasa por hacerse fuertes en España y, en paralelo, ir entrando en Europa, Alemania, Francia, Italia y Reino Unido, principalmente. Cuando lo alcance, Grau tiene claro que quiere introducirse en Asia. Metas que no duda en poder conseguir gracias a su "pasión por construir y hacer que las cosas funcionen".

Beauty Cluster para trabajar en red

Cuando empezó a hablarse de crear un cluster de empresas del sector hace seis años, Eva Grau no lo dudó ni un segundo y decidió participar con su firma de ingredientes activos cosméticos. Eran 13 empresas que fundaron el Beauty Cluster, una asociación privada que promueve la colaboración entre compañías «para mejorar el desarrollo sostenible y la competitividad». Actualmente, forman parte del cluster 240 empresas y es «líder del sector de la belleza en España y el segundo de Europa, por detrás de Francia». A su entender, el esquema clásico de una empresa que lo tiene todo ya no existe. «Para crear un producto debes tener una parte del expertise y una red de profesionales cercana, que nutra y que de ideas». «Eso hace crecer al sector a la vez que es un proyecto divertido e ilusionante», afirma.

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