ANÁLISIS

Pensiones: pagar y cobrar

El problema no es solo lo que suben las prestaciones sino los salarios de quienes contribuyen a financiarlas

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Pensiones: pagar y cobrar

Las pensiones aumentarán el año que viene el 8,5%, según las estimaciones del Gobierno y una vez conocido el IPC adelantado de noviembre, que ha bajado al 6,8%, desde el 7,3% del mes anterior. En la última reforma se decidió ligar el aumento de estas prestaciones a la inflación media de diciembre del ejercicio anterior a noviembre del actual.

Pero el problema no es lo que suben los 9.975.234 prestaciones contributivas que se pagan para que no pierdan poder adquisitivo. O no solo. El tema es más bien que quienes contribuyen a pagarlas, quienes trabajan (en el modelo en vigor los que están en activo contribuyen a financiar las prestaciones de quienes no lo están), registran un aumento mucho menor (2,64%). Y lo peor son unas remuneraciones muy bajas especialmente para los jóvenes que, con esos mimbres a duras penas podrán generar una pensión digna.

Las de jubilación son las pensiones más numerosas, con casi 6,3 millones y una prestación media de de 1.258,8 euros o 17.623,2 en 14 pagas y, en las nuevas altas de jubilación, de 1.390,4 euros mensuales o 19.465,6 euros anuales. Si miramos el lado de los salarios, en 2020 (último dato disponible, aunque no habrá variado demasiado), el más frecuente era de 18.480 euros o 1.320 euros al mes en 14 pagas (1.540 euros en 12 pagas). Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), todos los intervalos por debajo de los 40 años tuvieron salarios medios inferiores a la media.

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El ministro de Seguridad social, José Luis Escrivá, ha puesto propuestas sobre la mesa, una de ellas ampliar el periodo de cómputo de las pensiones de los 25 años actuales a 30, con la opción de desechar los dos ejercicios peores, con lo que quedaría en 28 años. Sindicatos y patronales no lo ven muy bien.

En todo caso, además de corregir aspectos del sistema y mejorar la calidad del empleo, lo que parece que ha empezado tímidamente a producirse, no vendría mal que los salarios, una de las principales fuentes de las que beben las pensiones, subieran a un ritmo mayor, dada la evolución de los beneficios empresariales. Si no, mal vamos.

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