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Elecciones CEOE: Garamendi arrasa y revalida la presidencia hasta 2026

El actual líder de la patronal bate a la candidata de Foment del Treball, Virginia Guinda, y logra más del 80% de los votos

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Gabriel Ubieto

Antonio Garamendi será presidente de la CEOE hasta el 2026. El actual dirigente de la gran patronal española ha arrasado en las elecciones celebradas este miércoles y se ha impuesto con contundencia a su rival, la vicepresidenta de Foment del Treball Virginia Guinda. El empresario vasco se asegura así la presidencia de la organización de patronos y acalla las críticas internas que alentaron a la catalana a presentarse. No ha habido sorpresas de última hora y Garamendi, que ya contaba con el apoyo público de las principales organizaciones territoriales y sectoriales, ha certificado su victoria con el 83% de los votos en la asamblea celebrada en el Auditorio Nacional de Música, en Madrid.

Guinda ha logrado el 13,5% de los votos, evidenciando diferencias internas pero no suficientes para cuestionar el sólido liderazgo del ya presidente. El diálogo social en España paró maquinas a la espera de que los empresarios celebraran sus elecciones y ahora las principales carpetas pendientes volverán a arrancar. Pensiones, salario mínimo o estatuto del becario son algunas de las cuestiones que estaban a expensas de que los patronos se dirimieran entre Garamendi y Guinda. En este sentido, Garamendi ha escenificado su perfil más pactista durante su discurso tras la victoria y ha sacado pecho de los 14 acuerdos sociales alcanzados con Gobierno y sindicatos durante la pandemia. "Si no llegamos a acuerdos, ¿para qué estamos?", ha declarado.

La ausencia de un reglamento electoral y el veto desde la organización a que Guinda se dirigiera a la asamblea durante la apertura de las votaciones ha marcado las horas previas de unos comicios que se han resuelto sin más sorpresas. Y es que el guion más habitual en las anteriores -y pocas- elecciones que se han celebrado hasta ahora en la CEOE solía pivotar entre un resultado muy ajustado -como cuando Garamendi perdió en 2014 por pocos votos ante Juan Rosell- o una aclamación del único candidato por incomparecencia del rival.

Ambiente en las votaciones para la presidencia de la CEOE, en la imagen el ganador de las elecciones Antonio Garamendi junto a la otra candidata Virginia Guinda. /

No ha sido el caso en esta ocasión. La vicepresidenta de Foment del Treball decidió a última hora saltar al ruedo para evitar que Garamendi ganara sin oposición y no ha conseguido romper los firmes apoyos que el vasco ha ido exhibiendo durante el último mes y medio.

Garamendi se plantó en los comicios con el apoyo de las patronales madrileña y valenciana, las dos territoriales con más votos junto a la catalana Foment del Treball, que sí apoyó a su vicepresidenta. "Sacamos mucho más que si cada uno defiende lo suyo", ha afirmado Garamendi. "Vienen años difíciles, por encima de todo os pido unidad", ha insistido. La escena tras las votaciones ha sido representativa, con los vicepresidentes dando la mano desde el escenario a un Garamendi aplaudido por la asamblea mientras el presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, aguardaba unos instantes y enfilaba el camino para abandonar la sala.

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El líder vasco ha sacado pecho de su gestión durante sus cuatro primeros años. "[La CEOE] ha sumado 148 pymes, 55 organizaciones y a los autónomos [en referencia a la anexión de ATA, la principal entidad del colectivo]. [...] Ahora estamos todos", ha declarado. "Gracias por la confianza que me habéis vuelto a dar para ser vuestro representante. Porque esto va de abajo arriba", ha declarado, en referencia a las críticas lanzadas por su oponente sobre el exceso de personalismo.

Guinda no ha logrado romper ese bloque y cosechar papeletas en el interno de dos organizaciones cuyos dirigentes han manifestado diferencias con Garamendi durante estos cuatro últimos años. La candidata tampoco ha pescado en Cepyme, cuyo presidente, Gerardo Cuerva, figuró en las quinielas para presentarse como potencial rival del vasco. Y a nivel sectorial no ha tenido mayor éxito, con la patronal del auto y gran parte de las asociaciones industriales apoyando a Garamendi. Ese era el nicho que Guinda se planteó explotar, sin éxito finalmente.