Laboral

Los sindicatos salvan los salarios en la industria, mientras sufren en los servicios

Desactivadas las huelgas en Barcelona y Tarragona tras acordar incrementos salariales por encima del 15% en tres años

Los sindicatos salvan los salarios en la industria, mientras sufren en los servicios
3
Se lee en minutos

Los tambores de guerra se acallan en la industria del metal. No habrá nuevos 'Cádiz' a la vista después de que los sindicatos hayan conseguido renovar sus convenios en Barcelona, Tarragona, Ourense o Ávila, donde han logrado pactar incrementos salariales de entre el 12% o el 15% para los próximos tres o cuatro años, además de blindar gran parte de su poder adquisitivo. Un panorama muy distinto al de sus compañeros del sector servicios, donde una gran parte de los oficios siguen con sus negociaciones bloqueadas y con propuestas de incrementos salariales muy lejos de las que imperarán en siderurgias y fábricas.

La renuncia de facto de la gran patronal CEOE a un gran pacto salarial y su estrategia de ir convenio a convenio amenazan con agrandar las desigualdades entre unos trabajadores y otros. El músculo sindical se nota en los acuerdos cerrados y, pese a que la pérdida de poder adquisitivo es generalizada, en la industria escuece mientras en los servicios es una sangría. La mayor de los últimos 40 años. Un ejemplo se encuentra en la provincia de Barcelona. Allí el metal y las oficinas y despachos emplean a un número similar de personas, entre 160.000 y 200.000, cada uno. El primero ha cerrado un preacuerdo y allí los sueldos subirán el doble de lo que la patronal está ofertando para los segundos, que todavía no tienen convenio cerrado. 

La ausencia de un nuevo Acuerdo Estatal para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) está ensanchando las desigualdades por sectores y la salida de la crisis del coronavirus -prolongada y mutada en la actual crisis del IPC- no está siendo igual para todos. Si bien el sector secundario, especialmente aquel más dependiente de la energía, se está viendo más ahogado en sus márgenes empresariales por el encarecimiento general de los suministros, el sector terciario viene de dos años covid especialmente duros dadas las restricciones covid. 

Los erte -y la consecuente mordida sobre los salarios que dichas suspensiones conllevan- se han cebado con fuerte intensidad en gremios como la hostelería, la hotelería o las agencias de viajes, entre otros. Oficios donde los sueldos ya de por si son sustancialmente más bajos que en la industria. Por ejemplo, un profesional de la hostelería cobra -de media- la mitad que uno de la industria manufacturera, según los últimos datos de la encuesta de estructura salarial del INE. Los primeros en 2020 apenas rozaban los 1.178 euros brutos al mes (en 12 pagas), mientras los segundos estaban en 2.322 euros brutos. 

Brecha al alza

Noticias relacionadas

La actual evolución de la negociación colectiva amenaza con agrandar esas brechas y las centrales mayoritarias están debatiéndose entre aceptar acuerdos por debajo de sus expectativas o persistir en la pugna con las patronales y mientras tanto que los empleados sigan con los salarios congelados. Fue el caso reciente de la propia hostelería en Barcelona, donde UGT aceptó firmar un nuevo convenio con incrementos retributivos del 9% entre 2022-2024 y sin cláusula de revisión salarial de ningún tipo. CCOO no firmó. Pese a los muchos lamentos de los empresarios del sector por la falta de mano de obra dispuesta a trabajar, los incrementos salariales que acabaron ofreciendo se quedan muy lejos de los actuales niveles de inflación. Y parte de las organizaciones empresariales decidieron no firmar dicho convenio porque lo consideraban excesivo. 

La desigualdad entre sectores -unos con acuerdos y paz social, frente a otros con parcos incrementos de sueldo y con conflicto- amenaza con disparar la conflictividad laboral. Sindicatos alternativos ya han avanzado que van a recrudecer su estrategia de presión y van a instar a sus cuadros a promover huelgas en aquellos centros de trabajo donde tienen presencia. Con el fin de lograr mejores salarios y tratar de desgastar la representatividad de a CCOO y UGT. Es el caso de la CGT de Cataluña, que actualmente cuenta con 1.485 delegados sindicales, el 3% del total. "Nadie nos regalará nada, la agitación y la huelga son claves para evitar la austeridad", afirman en su último comunicado.