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Cómo atar todo en el testamento

De puño y letra o ante notario, solo el 15% de los españoles dejan sus últimas voluntades

Cómo atar todo en el testamento
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Lorena Martín

La pandemia desencadenó un incremento de la mortalidad y de la preocupación de los ciudadanos ante un posible fallecimiento repentino. Y eso disparó la gestión del material sucesorio. En 2021 se realizaron 723.642 testamentos en España, lo que supuso una subida récord del 14,6% respecto al año anterior, según datos del CGN. 

"Preparar la última voluntad evita problemas a los herederos. En caso de no existir, estos tendrán que suplirlo con una declaración", señala Jorge Fernández, abogado y socio del despacho Círculo Legal Barcelona. Lo que lleva a más trámites, más testigos y más costes. Dejar testamento también evita que los bienes queden distribuidos de forma no deseada e impide posibles conflictos familiares, muy habituales en estas cuestiones. "Es común creer que los cónyuges tienen muchos derechos pero su legítima es muy pequeña y varía según la comunidad autónoma", explica Abel Marín, socio del despacho Marín&Mateo Abogados.

La jerarquía en caso de no haber testamento -como señala la legislación española- sitúa en primer lugar a los hijos, luego a los padres y, en tercer lugar, a los cónyuges. A pesar de todo, los seres humanos tienden a pensar más en el día a día y dejar de lado las previsiones en caso de muerte. Esto lleva a que solo el 15% de los españoles determine su voluntad antes de morir, según Optima Financial Planners.

Realizar un testamento cuesta entre 50 y 70 euros y suele ocupar poco más de una página

"Realizar un testamento es relativamente económico y puede costar entre 50 y 70 euros. Suele ocupar entre una página o una página y media", explica Fernández. Lo que sí es necesario es estar en plenas capacidades, hacerlo de forma individual y tener la mayoría de edad. El año pasado, el 98% del total fueron ante notario y abiertos, mientras que el otro 2% fueron cerrados u ológrafos. En los cerrados, el testador expresa sus últimas voluntades de forma secreta, que no se conocerán hasta que se abra el sobre después de fallecer. Y existe también la opción de realizarlo de puño y letra con un testamento ológrafo, en que se debe hacer constar el año, el mes y el día en que se hace.

"La mejor opción pasa por ir ante notario, porque asegura cumplir todos los requisitos. El ológrafo puede generar dudas y terminar siendo nulos", sostiene Ignasi Vives, abogado del despacho Sanahuja Miranda. En los más comunes, se deberá acudir al notario con el DNI y especificar las voluntades. No es obligatorio decir qué bienes concretos se deja a cada uno de los herederos si, por ejemplo, se deja a partes iguales entre los hijos. También tiene cabida dejar un mismo bien a varias personas mediante un legado. Tras una última lectura, se firma y se guarda hasta la defunción. "Hay que hacer tantos testamentos como vueltas da la vida, y el último prevalece", exclama Marín. 

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Si no se está seguro de si el dinero tendrá un buen fin, es posible adherir condiciones a los herederos. La cláusula más habitual es la de que los hijos "no puedan disfrutar de la herencia hasta que no sean mayores de 25 años", señala Vives. Incluir albaceas, administradores o tutores para los menores puede ser crucial.

A pesar de que la ley nombra herederos forzosos a los hijos para recibir entre un cuarto y un tercio del patrimonio -según la comunidad autónoma- no siempre será así. La persona que prepara su testamento puede especificar que ha recibido malos tratos, que se le han negado los alimentos o que ha habido desapego, y desheredar. En estos casos, los hijos podrán impugnar pero "deberán demostrar que no ha sido así", porque sino perderán su parte de la herencia, según expertos. Quizás por estos motivos, las oenegé protagonizan cada vez más las últimas voluntades. En 2021, se donaron 33,8 millones de euros a estas organizaciones, como se desprende de datos de HazTestamentoSolidario.org, un 31% más que en 2020.