ENTREVISTA | FERNANDO JESÚS SANTIAGO

“Vamos en picado a un cierre masivo de pymes y un alto índice de impagos a la banca”

“Hay dos subidas de impuestos: una a la vista y otra oculta, porque los tramos de Hacienda se tendrían que elevar al ritmo de la inflación”

“Vamos en picado a un cierre masivo de pymes y un alto índice de impagos a la banca”
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Carlos Lamuño

Fernando Jesús Santiago (Madrid, 1966) es presidente del Consejo General de Colegios de Gestores Administrativos de España desde febrero de 2015. Conoce con profundidad la situación de los autónomos y las pequeñas y medianas empresas (pymes), no en vano les lleva los papeles. Su situación, asegura, es “dramática”. El abogado estuvo el pasado jueves en Oviedo para presentar las últimas plataformas que está desarrollando el organismo que preside para facilitar el trabajo de los gestores. Nuevas herramientas informáticas para obtener la firma de apoderamientos y mandatos o la obtención de la nacionalidad o residencia.

–¿Cómo están los autónomos y las pequeñas empresas?

–Mal. Pero es un problema de sistema. En este país se legisla para las grandes empresas, no para los autónomos. Falta legislación para la pyme y falta financiación. Desde el principio de la pandemia se ha maltratado a las pymes y autónomos y la inflación les está castigando muchísimo. Suben los costes de manera desorbitada y, además, las pequeñas empresas no pueden trasladar los precios al cliente porque lo pierden. Esto es más pobreza, más pérdida de empleo.

–Muchas pequeñas empresas siguen abiertas, pero sin acti­vidad.

–Se amplió la moratoria concursal, lo que crea empresas fantasma. ¿Por qué hay tantos trabajadores en ERTE todavía? Porque son falsos. Si yo soy tu hermano, tengo una empresa y me va mal, hago el ERTE y tú estás cobrando sin que te cuente desempleo. Yo sostengo la empresa como pueda, aunque haya desaparecido, pero la estiro lo máximo posible. La moratoria acaba el 30 de junio.

–¿Qué pasará entonces?

–Una ruina. El 31 de diciembre habían desaparecido 300.000 pymes. En junio calculamos que habrán desaparecido 300.000 más. En la pyme, no como en la multinacional, que tiene abogados y músculo, si tienes que reclamar dinero, 3.000 euros, no lo vas a reclamar, porque el abogado te va a pedir 2.500 euros... No vas a cobrar y vas a tener que pagar los honorarios. No te compensa. En la mayoría de los casos no habrá ni concurso. La propia empresa asumirá la liquidación, no habrá ni administrador concursal. Ya se sabe que no se va a poder pagar. A todo eso añádele una subida de los impuestos.

–¿Está creciendo la presión fiscal sobre la empresa?

–Hay dos subidas de impuestos: una a la vista de otros y otra oculta y que es peor. Los sistemas de Hacienda se tendrían que elevar al mismo ritmo de la inflación. El Gobierno dice que congela los impuestos, pero, realmente, está haciendo lo mismo que critica cuando lo hace el de las patatas, es otra reduflación (la práctica comercial que consiste en reducir la cantidad de producto, pero manteniendo el mismo envase). La administración no le admite la inflación a su deudor. Si este coche valía 30.000 euros, ahora, con la subida de los precios vale 35.000. Pues antes en Hacienda podías aplazar 30.000 ¿cuánto puedes aplazar ahora? Pues 30.000 también. Tú con tu dinero, además, puedes comprar menos pero sigues en la misma escala. No se han actualizado bonificaciones, no se ha actualizado nada. La reducción por maternidad sigue siendo 1.200 euros, cuando debería haberse elevado al mismo ritmo que los precios.

–¿Cómo le afecta a la pequeña empresa el salario mínimo interprofesional?

–Pues hace un efecto arrastre. Si al aprendiz que cobraba 600 le tienes que subir a 1.000, le tendrías que subir el salario al resto de los trabajadores de la empresa. Eso, al final, acaba llevando a que el pequeño empresario prescinda del eslabón más débil y más vulnerable, el que está empezando, porque no puede asumir esa subida de los costes de contratación. ¿El empresario es malo? No, es que sencillamente no tiene margen de maniobra. La subida del salario mínimo le puede subir los costes salariales hasta el 20%, lo que hace que, o se suban los precios o se despida al trabajador que no puede sostener.

–Pero, hasta el último trimestre, las cifras de ocupación de la Encuesta de Población Activa (EPA) estaban subiendo.

–Es mentira. Es una trampa. El informe de la EPA es un tocho que hay que saber interpretarlo. El informe mira la cantidad de contratos que están en activo. Desde el mes de noviembre la contratación del trabajador indefinido a tiempo completo ha caído y se ha producido una subida enorme del contrato a tiempo parcial o fijo discontinuo. Es otra reduflación, pero laboral. Todo el mundo lo hace. Usted va a seguir trabajando hasta las ocho, pero te doy de alta solo cuatro horas. Si miras en la EPA los datos verás que el volumen de horas de trabajo que se hacen habrá caído en un 10 o 12%. Se está incitando al fraude por necesidad. La caja, cuando llega a cero, no se puede hacer nada más.

–¿Cómo está Asturias?

–Asturias está perdiendo del orden de cien empresas mensuales, 1.200 empresas al año, lo que agrava el problema poblacional de una región con un tejido de pequeñas empresas. El problema es que a las empresas grandes les da igual la reforma laboral, subcontratan, no aprietan a su trabajador. Ahora mete todo eso en una botella y agítalo. Te aseguro que ese cóctel terminará explotando.

–¿Cuándo?

–Tarde o temprano. Lo que llevamos diciendo desde hace mes y medio es que este año será peor que 2021. Hemos tramitado el 67% de los ERTE que se han hecho en las pymes en España, tenemos los datos. No hemos fallado en ninguna de nuestras previsiones. Yo en octubre dije que en el primer trimestre de 2022 caería la EPA y ha caído. No tenemos una bola mágica, pero tenemos acceso a los datos de millón y medio de pymes de las gestorías de España y las previsiones no son nada buenas.

–¿Y a dónde vamos?

–Vamos en picado, a un cierre masivo de pymes, a un altísimo índice de impagos en banca, a un retraso enorme en pagos, a un caos absoluto en materia de impuestos. Si seguimos así, los gastos presupuestos generales del Estado van a subir de manera descontrolada y, así, tendrán que subir los ingresos. Y, además, ya sabemos cómo funciona esto. El Estado no se pelea con el muy rico, ni puede cobrarle al muy pobre porque no paga. Al final, se acaba presionando al pequeño empresario, a la clase media.

–Los fondos europeos iban a llegar a la pyme ¿están llegando?

–Han sido un fracaso en la parte inicial, están siendo un fracaso ahora y, me arriesgo a decir que fracasarán también en la parte final. Pasará como con la ventanilla única: ni ventanilla, ni única. Será un fiasco. No están hechos para la pequeña empresa, aunque esa fuese la campaña de marketing. Solo hay que ir a la propia legislación de los fondos. Dice la normativa que no puedes residir en un paraíso fiscal. ¿Cuántas panaderías españolas tienen su domicilio en un paraíso fiscal?

–¿No están pensados para los pequeños?

–Están pensados para la gran empresa. La normativa de los fondos exige, por ejemplo, no tener deudas con la Seguridad Social. ¿Pero qué empresa no se ha endeudado en la pandemia? Solo la grande y con suerte. Piden no subir el sueldo de los cargos directivos... En la pyme, cuando llegó la pandemia, el empresario no se encogió el sueldo, se lo quitó. Si me das ahora una subvención ¿no me dejas recuperarlo? Establecen unos controles que hace falta ser ingeniero de Excel para cumplirlos... Además, el Estado es el primer beneficiado de los fondos europeos. De cada 100 euros que te den el Estado se queda 25. Al final, entre controles y requisitos no compensa ni pedirlos.

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–¿Algo que poner en el haber?

–El kit digital, ese es el camino, han sido unas ayudas muy útiles y están llegando muy bien a las empresas. Espero que la administración aprenda y siga esa senda, si no, nos vamos a hundir. En el marco impositivo y de reparto de ayudas ha habido entidades locales y autonomías que sí que están haciendo las cosas bien. Siento ser tan agorero, me da pena, pero es lo que hay.

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