CRÍTICA

'Las horas oscuras', de Michael Connelly: Los Ángeles, azotada por el Covid-19 y el crimen

El escritor estadounidense regresa con una nueva intriga: la joven agente Renée Ballard y el expolicía Harry Bosch persiguen a unos violadores en serie en una ciudad duramente golpeada por la pandemia de coronavirus

El escritor Michael Connelly

El escritor Michael Connelly / EPE

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José Vicente Rodríguez

La fértil mente del escritor estadounidense Michael Connelly (Filadelfia, 1956) le permite hilvanar prácticamente una novela al año sin que la calidad de sus relatos se vea resentida ni un ápice. Su personaje más conocido es Harry Bosch (protagonista también de una magnífica serie de Amazon Prime Video), pero los años pasan y nuestro querido expolicía de Los Ángeles, que supera ya la setentena, está oficialmente retirado. Por ello, Connelly ideó hace unos años un nuevo personaje, la joven policía del turno de noche Renée Ballard, con la que Bosch, en las últimas novelas, ha venido formado un peculiar tándem, mezcla perfecta entre la sabiduría del veterano y el empuje investigador de la juventud.

Noche sagrada y Fuego nocturno ya mostraron a ambos en acción y ahora es Las horas oscuras la que los une en nuevos casos. Por un lado, la búsqueda de una pareja de violadores en serie (los Hombres de Medianoche) y por otro, la investigación de una muerte por herida de bala en una fiesta callejera que guarda conexión con un antiguo caso que investigó en su día Bosch.

Una novela de Connelly te atrapa desde la primera página, y te obliga a avanzar sin pausa, ofreciendo un minucioso retrato social, judicial y policiaco de esa megaurbe que es Los Ángeles. Hemos dicho en anteriores ocasiones, a propósito de otros libros de este autor, que sus tramas destacan por su fluidez y precisión, ofreciendo un enorme grado de verosimilitud en torno a las investigaciones policiales y judiciales. Este conocimiento es fruto de que el autor, antes de dedicarse por completo a la escritura, trabajó durante una década como periodista de la sección de sucesos para un diario de Los Ángeles.

DETALLES COTIDIANOS

En Las horas oscuras, por ejemplo, ese conocimiento se deja percibir de forma constante en los detalles cotidianos sobre el funcionamiento de una comisaría, en la jerga que usan los policías que patrullan y, en particular, en escenas tan impactantes como la toma de declaración por parte de Ballard a una de las mujeres violadas por los Hombres de Medianoche. Y es que en tan solo un par de páginas de diálogo, Connelly es capaz de dibujar al lector todas las implicaciones que las palabras de un testigo, en este caso, la propia víctima, pueden tener de cara a un posterior juicio en el intrincadísimo sistema judicial estadounidense.

A Harry Bosch, protagonista de más de 20 novelas, lo hemos visto evolucionar y envejecer. Es meticuloso y bastante solitario pero, en todo caso, en Las horas oscuras y juega un papel más secundario, ya que la trama de este libro fluye siempre bajo la mirada de Ballard. Se diría que Connelly empieza a mostrarnos al personaje a cierta distancia, presagiando su futuro adiós. La inclusión de Ballard le sirve, además, a Connelly para introducir nuevas tramas relativas al sistema de jerarquías, a los casos de corrupción en el propio cuerpo y a los recortes presupuestarios que ha sufrido en los últimos años la Policía de los Ángeles.

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Las referencias a la actualidad social que tanto interesan al autor a la hora de elaborar sus historias, también son continuas en este nuevo libro. En primer lugar, se agradece que Connelly, en consonancia con el momento en el que transcurre el relato (se inicia en la Nochevieja de 2020) no eluda en la novela el impacto del coronavirus, con continuas menciones a las mascarillas, las vacunas o las restricciones sociales que trajo la pandemia.

Por otro lado, la trama de violación que salpica el libro permite a Connelly ofrecer, bajo los ojos de Ballard, una nueva reflexión en torno a los delitos cometidos sobre las mujeres. Ya en libros anteriores, Connelly llamó la atención sobre fenómemos como la peligrosa cultura incel, surgida en los últimos años en Estados Unidos. Está integrada por hombres heterosexuales criados en la era de internet que han desarrollado una peligrosa tendencia de odio hacia las mujeres, agrupados en ciertos foros de la conocida como red oscura (deep web).

'Las horas oscuras'

Michael Connelly

Traducción de Javier Guerrero Gimeno

AdN

384 páginas

19,90 euros