MISCELÁNEA

He venido a hablar de mi libro: Eduard Palomares

Cuando me puse a escribir, me pregunté qué podía aportar yo a la novela negra, y estaba claro que no podía repetir lo que ya estaba hecho mil veces

El escritor y periodista Eduard Palomares

El escritor y periodista Eduard Palomares / Xavier González

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Eduard Palomares

¿Qué puedo aportar yo a la novela de detectives?

 ­–Si yo quiero parecerme a Philip Marlowe­ es porque a ti te gustaría escribir como Raymond Chandler.

–Bueno, Jordi, eso son palabras mayores.

–Y como Simenon, Vázquez Montalbán, Camilleri…

–Sí, claro, por querer.

–Pero no entiendo una cosa. Si esas son tus referencias, por qué a mí me hiciste así. Un detective novato, inseguro, demasiado ingenuo para este mundo de mierda.

–Pero idealista, con ganas de evolucionar y cambiar las cosas. No olvides eso.

–Ya, pero los disgustos que me llevo. Y lo mal que como. Si al menos me llevaras algún día a Casa Leopoldo.

–Ahora se ha convertido en un restaurante chino, o sea que…

–¡Buf, Barcelona, tío!

–En todo caso, tienes razón, no te pareces en nada a los detectives de novela clásicos: no eres duro, ni sarcástico, ni solitario, ni tienes una vida personal desastrosa. No eres ningún cliché, sino el único e inigualable Jordi Viassolo. ¿Eso está bien, no?

–Pssst, alguna réplica ingeniosa me gustaría soltar de vez en cuando.

–Bueno, a veces lo intento. Pero ya sabes, cuando me puse a escribir la primera novela, No cerramos en agosto, me pregunté qué podía aportar yo a la novela negra. Y estaba claro que no podía repetir lo que ya estaba escrito mil veces. Teníamos que encontrar nuestro propio camino. Y parece que, más o menos, lo hemos conseguido.

–Sí, que te publiquen una segunda novela no está mal. Igual que ayer, ¿no? Te van a preguntar el porqué del título.

–Parte de la idea de que hay algunos problemas en Barcelona, sobre todo aquellos vinculados a la miseria y a la desigualdad, que están estancados o que, sin saber cómo ni por qué, aparecen de nuevo cuando parecían extinguidos. El tema de los narcopisos, por ejemplo. Nos pensábamos que las drogas duras formaban parte de las viejas historias del Barrio Chino que nos explicaban nuestros abuelos o leíamos en las novelas y mira ahora, están de plena actualidad.

–No me digas que me meto en un…

­–¡Psst! No hagas spoilers. Diremos que desde la agencia te piden que te infiltres en una asociación de vecinos del Raval y que te ves envuelto en diferentes líos, muy relacionados con las problemáticas del barrio.

­–Pero, también investigo un asesinato, ¿no?

–Bueno, tú eres el único que crees que ha sido un asesinato. A veces eres un poco cabezota, has leído demasiadas novelas de detectives. Y, además, investigas de una manera que no es muy ortodoxa que digamos.

–Por lo que me pagan… En eso sí continúo  igual que ayer.

–Aquí has estado gracioso. Al menos ya no eres becario, ahora vas pillando contratos temporales y mal pagados. Pero, ¿qué quieres? Como la inmensa mayoría de veinteañeros de esta ciudad. Ya sabes que para mí es importante retratar la Barcelona actual, con sus luces y sus sombras.

–Sí, vaya jugarreta que me has hecho al ponerme a buscar piso de alquiler.

­–Piensa que habrá mucha gente que se identifique contigo. Ya sabes lo mucho que cuesta encontrar piso y, encima, que no te quieran hacer pagar más de la cuenta.

–No es necesario que todo sea tan realista… ¡Dame alguna alegría!

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–Las cosas te van bien a nivel personal, no te quejes. De todos modos, me lo apunto para la tercera novela.

–¿Tercera? Bueno, bueno, no te vengas arriba.

'Igual que ayer'

Eduard Palomares

Libros del Asteroide

320 páginas

19,95 euros