MISCELÁNEA

He venido a hablar de mi libro: Fernando Navarro

'Todo lo que importa sucede en las canciones' es un libro que escribí queriendo ser leal a la música que más me había acompañado en mi existencia y al recuerdo de mi madre

El periodista y escritor Fernando Navarro, fotografiado en el Café Pavón de Madrid

El periodista y escritor Fernando Navarro, fotografiado en el Café Pavón de Madrid / Alba Vigaray

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Fernando Navarro

La mañana que mi madre pidió ser sedada para acabar con el dolor y dejarse apagar en los tres últimos días de su vida yo escuché al menos veinte veces una canción. Quizá fueron más, pero dudo que fueran menos. Keep Me In Your Heart, de Warren Zevon, se repitió una y otra vez mientras mi madre cerraba para siempre los ojos sin yo todavía saberlo y se iba en un tránsito lento.

De alguna manera, era como si ella entrara en la canción que ya habitábamos los dos, o yo, impulsado por unos acordes melancólicos, alcanzase a seguirla al lugar lejano a donde ella marchaba. Aquella mañana empecé a escribir mi libro, aunque eso lo supe mucho tiempo después.

Un libro se empieza a escribir en el mismo momento en el que se siente que la vida es insuficiente. Las palabras sobre el papel en blanco llegan más adelante. A saber cuándo. En mi caso, esas palabras llegaron varios años después, cuando andando solo por un Madrid noctámbulo, escuchaba otra canción: Workingman’s Blues #2, de Bob Dylan.

Esa noche de luces anaranjadas sobre las aceras, llegué a casa y tecleé desordenadamente las primeras palabras. Como en las canciones, necesitaba saber adónde me llevaban. Necesitaba explicar con toda la fuerza posible en un corazón desorientado y hambriento que la música era mi mejor compañía. Más aún: que la música había sido siempre mi gran compañía, mucho antes de que mi madre muriese y mucho después. Que lo había sido en los buenos y en los malos momentos, y muy especialmente en los realmente jodidos, en esos en los que la vida se estrecha hasta asfixiarte. En definitiva, lo era y lo es siempre.

Todo lo que importa sucede en las canciones (Pepitas de Calabaza, 2022) es un libro que escribí queriendo ser leal a la música que más me había acompañado en mi existencia y al recuerdo de mi madre. A partir de ahí, muchos caminos sentimentales trazados y contados a través de una voz narrativa en primera persona forman parte de lo que, parafraseando a Truman Capote, ocurre cuando la literatura absorbe la realidad.

Se escribe para ensanchar las emociones de la existencia, para hacerlas resonar como en un concierto que no olvidarás. Decía Annie Ernaux, último premio Nobel de Literatura: “Escribir la vida. No mi vida, ni su vida, ni siquiera una vida. La vida, con sus contenidos que son los mismos para todos pero que cada uno experimenta de manera individual”.

Individuo

Al escribir, me importaba ser un individuo, con un punto de vista individual. Y es lo único que me sigue importando. No se puede escribir intentando cumplir las expectativas de los demás, ni mucho menos intentando contentar conciencias. Es un diálogo con uno mismo que accede a tantos lugares como anhelas adentrarte.

Escribiendo este libro, quise adentrarme en el recuerdo de mi madre, por supuesto, pero también en sentimientos tan universales como la paternidad, el amor, el desamor y la soledad.

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Siento que Todo lo que importa sucede en las canciones es un libro de búsqueda. Una frase de Bob Dylan lo marca solo más empezar: “Una canción es algo que camina por sí mismo”. En el primer capítulo, su protagonista está parado, bien sea sentado en un piso vacío o en un coche mal aparcado en Nochebuena.

Pero suena la música de Dylan, ese buscador solitario, ese músico errante de la gira interminable. Caminar irá cobrando sentido a medida que avanzan las páginas. Y siempre con una canción veinte veces repetida, o más. Porque, como decía el irrepetible músico Doc Pomus, “no es solo una canción, es un lugar en tu corazón”.