LIBROS

Las bicicletas de los demás

Las dos ruedas se acumulan en algunos de los libros que leo

Dos ciclistas en Barcelona. 

Dos ciclistas en Barcelona. 

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Aloma Rodríguez

Las bicicletas se acumulan en la entrada de mi casa, pronto algunas irán a un trastero, y en algunos de los libros que leo. Una mañana soleada y calurosa, pero previa a la ola de calor, el cartero me entrega un paquete. Dentro está Todas las bicicletas que tuve (Sexto Piso), de Powerpaola, autora de Virus tropical (Sexto Piso). La portada de Todas las bicicletas que tuve me hace pensar en un incendio o en un volcán en medio de una selva. Hay una chica encima de una bici subiendo la cuesta, como si fuera a la boca del volcán. Luego, el libro por dentro apenas tiene color: son dibujos quizá en tinta china o pintura negra al agua y a veces, también, rotuladores negros. Hay toques de color: el amarillo de una bici y un collar, el rojo de una camiseta.

Todas las bicicletas que tuve es una lista de todas las bicicletas que ha tenido Powerpaola, que son bastantes; a todas les pone nombre y siempre acaban robándoselas. Pero en realidad de lo que habla aquí Powerpaola es de otra cosa, escribe: "Cuando uno dibuja y escribe comprende los eventos como suceden en la vida. Dejan de verse como sorpresas, son revelaciones sistemáticas de tu propio destino". La lista de bicis de Powerpaola es también una lista de ciudades en las que ha vivido ("Con la bici lográs conocer las ciudades que habitás"). Esa acumulación le descubre un agujero, una herida: no ha vuelto a ver a la amiga que tuvo un bebé hace tres décadas. Supo de la muerte del padre del niño porque la policía le llamó: él tenía las señas de ella en el bolsillo para recoger una bicicleta prestada.

La primera bicicleta de España fue un velocífero que construyó Mariano Catalán, habría sido también el primero en aprender a montar, basándose en un dibujo que hizo Joaquín Costa en un papel de fumar de una bicicleta de pedales que vio en la Exposición Universal de París de 1867.

Powerpaola heredó una de sus bicis de su hermana, que a su vez la había heredado de la hermana mayor. Antes de aprender a montar, Powerpola y su hermana iban juntas. Me recuerda al cuento de Jo Ann Beard La hora familiar, en Los chicos de mi juventud (Muñeca infinita): "Hay dos cosas que nunca, bajo ninguna circunstancia, debemos hacer llevar. Llevar una bici entre dos y montar en bici por la Decimonovena Avenida. […] La bicicleta de Linda es nueva y un poco alta para ella. La empujamos hasta detrás del garaje y me subo al guardabarros trasero. Llevo la correa del perro bien enrollada alrededor del cuello. Linda se sube y recorremos cierta distancia tambaleándonos, recuperamos momentáneamente el equilibrio y nos caemos". La cosa sigue y no va a mejor (no hay huesos rotos, aunque la bici queda destrozada).

Miguel Mena es un escritor ciclista: en 1991 publicó Paisaje de ciclista, un libro de viajes en bicicleta por Aragón. Veinticinco años después, hizo esa misma ruta y lo contó en Un viaje aragonés (PUZ), el paisaje era otro, pero también el escritor: el tiempo pasa para todos.

Niños de domingo (Fulgencio Pimentel) es una novela tardía de Ingmar Bergman, cuya razón de ser es el viaje en tren y bici que hacen Bergman niño (Pu) y su padre un domingo. La bici se pincha y los dos caen al suelo, se llenan de barro pero no se hacen daño. Tantos años después de ese momento, Bergman se acordaba de esa tarde en que vio reír a su padre. El título hace referencia a que Bergman y su padre nacieron en domingo y eso los convertía en especiales: podían ver a los muertos. Del padre de Bergman y su padre voy a mi padre y al suyo yendo en la misma bici desde Santa Mariña de Lañas hacia Larín. Lo cuenta en Viajes en bicicleta (El cazador de ángeles, en Olifante). Vuelvo a Bergman y a su padre, que "Vuelve a reírse y sacude la cabeza, ahora vamos a tener que ir trotando, querido Pu". 

'Todas las bicicletas que tuve'

Autora: Powerpaola

Editorial: Sexto Piso

120 páginas. 14, 90 euros

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