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El enigma irlandés

Los relatos de Frank O’Connor, inéditos hasta ahora en España

El escritor Frank O’Connor.

El escritor Frank O’Connor.

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Ricardo Menéndez Salmón

Irlanda constituye uno de los más venerables enigmas de la literatura universal. "La isla santa y sabia", un país pequeño en cuanto a su territorio y con un peso tanto político como económico no demasiado notables, que ha vivido tradicionalmente aplastado por el fanatismo religioso y por el expansionismo inglés, ha sido capaz de otorgar a la literatura, cuando menos, cinco talentos extraordinarios (Oscar Wilde, Flann O’Brien, Edna O’Brien, John Banville y Jamie O’Neill) y tres genios indiscutibles (Jonathan Swift, James Joyce y Samuel Beckett).

Dejo fuera de la lista a los poetas, pues mi conocimiento de su arte es deficitario, y no me atrevo a evaluar méritos, pero deseo recordar que William Butler Yeats y Seamus Heaney son irlandeses. Apunto así mismo que, aunque por azar, uno de los mayores novelistas de todos los tiempos –y, para quien esto escribe, el más divertido–, el clérigo Laurence Sterne, nació en Irlanda. Acaso la razón de tan prodigiosa fecundidad deba buscarse, independientemente del carácter espurio o no de la anécdota, en la respuesta escatológica que Beckett ofreció cuando fue interrogado a propósito de esa floración de inspirados artistas: "Cuando la mierda te llega a la boca", dicen que dijo el creador de Esperando a Godot, "lo único que puedes hacer es cantar".

Mucho de ese pasmo ante la enormidad de la cantera literaria irlandesa recorre el ajustado epílogo con el que Daniel Morales, también traductor de Huéspedes de la nación y otros relatos, de Frank O’Connor, pone punto final a la lectura de este maravilloso conjunto de piezas breves, algunas de las cuales, como la que da título a la colección, o la llamada Las locas Lomasney, podrían formar parte de cualquier antología del relato en lengua inglesa del pasado siglo. No menos asombro causa a Morales, y con él a nosotros, el hecho de que, hasta el presente libro de La Navaja Suiza, O’Connor permaneciera inédito en España.

Los relatos de O’Connor resultan formidables en lo que atañe a la construcción de los personajes y deslumbrantes en su tratamiento del diálogo. Es evidente que el escritor poseía un oído de privilegio para el humor y una pincelada de maestro para bosquejar situaciones equívocas, entre el costumbrismo y la sátira. Son obras de una desbordante humanidad, en las que el terruño y los vínculos de sangre conforman mundos pequeños, cerrados pero resonantes. Y, sin embargo, no debemos llamarnos a engaño.

O’Connor no dispara salvas de fogueo. Cuando su escritura se adentra en lo dramático, como sucede en el relato que titula la colección, es capaz de construir uno de los textos más radicales contra la ceguera de la guerra y el fracaso de la fraternidad que seguramente se hayan escrito. Algo así como si estuviéramos admirando una versión sarcástica de Rey y patria, la obra maestra de Joseph Losey, antes de que en la última escena se nos helara el corazón. Un hallazgo formidable, sin duda, y otra muesca más en el elenco del prodigio irlandés

'Huéspedes de la nación y otros relatos'

Autor: Frank O’Connor

Traductor: Daniel Morales

Editorial: La Navaja Suiza

174 páginas. 17,90 euros

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