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Rosa Montero: la escritora que busca las palabras

En El peligro de estar cuerda (Seix Barral, 2022), Rosa ha masticado las venturas y desventuras de crear, de estar nervioso, de tener una imaginación desbordante

La escritora Rosa Montero.

La escritora Rosa Montero. / JOSÉ LUIS ROCA

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Hace algunos meses, en Madrid, donde nació, Rosa Montero nos abría una pesada puerta roja mientras buscaba a su perrita Petra con la mirada. Su casa olía dulce y era un compendio de rincones de lectura, llena de árboles, libros y espejos. Tras servirnos agua en copas de balón, empezó una entrevista en la que yo solo fui una mera polizona. Habló de sus maestros y compañeros con cariño, naturalidad y libertad porque, igual que su escritura, siempre ha tenido las tres.

Recuerda con orgullo jocoso cuando redactó la crónica del 23F casi en tiempo real, "tecleaba a las cinco de la mañana y me sacaban a la mitad los papeles de la máquina", o cuando publicó Historia del Rey transparente (Alfaguara, 2005). Pero, sobre todo, está orgullosa de quienes la leen y creen conocerla, culpa de la tranquilidad con que siempre es ella misma, también mientras sus personajes la habitan. La mejor forma que ha tenido de proteger su intimidad es jugar con ella, prestándosela a una parte fundamental de su vida, sus lectores.

Cuando fuimos a verla, aún acunaba su último libro y, aunque estaba con nosotros, se notaba que tenía las palabras al fuego. Con Rosa se entiende que la literatura se hace a propósito, se busca y, con la tenacidad de quien está dispuesto a "picar piedra", se encuentra. Es consciente de que ya ha pelado un monte muy grande, pero su escritura jamás se cansa.

En El peligro de estar cuerda (Seix Barral, 2022), Rosa ha masticado las venturas y desventuras de crear, de estar nervioso, de tener una imaginación desbordante. Explica el sudor detrás de las palabras y cómo gestionó rios de ansiedad, de dudas, y también de gloria y popularidad. Lo que a otros les deja paralizados, ella lo canaliza en fuentes hechas de alegría. Cuando la realidad se volvió más dura, se aferró a sus ficciones y, amores y libros, su balanza personal puede presumir de soportar mucho peso a ambos lados. Es capaz de reírse de los límites de la vida porque sabe que va más allá, hasta donde llegue su imaginación o hasta donde ella sea capaz de perseguirla.

Hay novelas sobre escribir, ensayos sobre ficción, y ficciones sobre la escritura, pero nadie baila con todo ello como Rosa Montero. Solo alguien con una alegría de contar tan profunda podría mantener con elegancia el amor de dos grandes editoriales y el de millones de lectores que, a veces, prefieren quedarse a vivir en sus historias.

Ha escrito para los creadores, pero también para todas aquellas mentes burbujeantes como la suya, para las que el mundo que ven no es suficiente y, precisamente por eso, lo hacen más colorido para el resto. Donde la ficción y la realidad hacen las paces, allí habitan las almas creativas y desde ahí Rosa observa, y escribe.

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